Mariana Sissia

2012

Composición I

Grafito sobre papel.

50 x 50 cm

2018

Encuentro I

Grafito sobre papel.

200 x 500 cm

2012

En otro mundo la belleza es extraña I

Grafito sobre papel

140 x 250 cm

2013

Mental landscape I

Grafito sobre papel.

70 x 50 cm

2010

Dos pozos

Grafito sobre papel.

140 x 300 cm

2012

En otro mundo la belleza es extraña

Por Bárbara Golubicki y Miguel Rosetti

Dicen que Raymond Roussel, durante su vuelta al mundo, no descorrió siquiera una vez las cortinas negras de su coche. Con ese somero gesto daba vuelta la página a la idea que habían cimentado geógrafos, naturalistas, cartógrafos y artistas. No importa con qué designio, hacer un paisaje dejaba de satisfacer el deseo de entender el mundo. Ya no aplacaba la curiosidad etnográfica. Ya no permitía tabular lo lindo, lo bello, lo sublime. Solo el foto-turismo siguió pensando que el paisaje era digno de reproducción, y no lo meramente anecdótico. Desde la ocurrencia rousseliana hasta ahora, sin embargo, no se trata simplemente de olvidarse de paisajizar, sino más bien de localizar en qué zonas sensibles sobreviven estos impulsos, dónde funcionan todavía estas formas de apropiación visual del espacio, en qué configuraciones asoman estos mismos problemas. Del espacio natural, lo suficientemente codificado, los dibujos de Mariana Sissia nos lanzan al espacio exterior/interior de las cosas. Su virtud conceptual es advertir que, al calor de los medios tecnológicos correspondientes, lo que antes hacía el pintor, hoy lo producen las técnicas de teledetección, instrumentos que recogen datos ahí donde no llega ningún ojo humano. Por eso, tal vez, no tengamos medida aún del impacto de las imágenes satelitales y microscópicas en la historia del paisaje. Si esta historia está por hacerse, En otro mundo la belleza es extraña, el dibujo instalado por Mariana Sissia, se propone actuar como un intercesor, un documento futuro, una toma extraviada. Al homologar los fundamentos y la forma de producción de estas imágenes al dibujo, se sustrae de toda anécdota y despliega, en el mismo movimiento, una vista panorámica de lo que alguna vez se llamó una heterotopía: otro lugar, irreconocible, extraño, imposible de integrar a nuestros paisajes humanos. En efecto, si en su forma clásica el cuerpo era la medida del espacio y la subjetividad su escala perceptiva, la detección remota desbanca la vieja fenomenología de sus pilares constitutivos: no hay contacto directo con el objeto, no hay ojo que capte; en definitiva, hay lo que siempre hubo, procesamiento de información visual. Sissia opera entonces a la inversa de lo que haría la mirada estética, se convierte en un instrumento exploratorio, no pretende reproducir el paisaje, sino producirlo; no hacer que la naturaleza se transforme en dibujo sino al revés. Poiesis, y no Mímesis; perceptos, y no percepciones. La decisión técnica, por lo tanto, es la de subordinar el ojo, o mejor, implantarle a la mano un ojo propio. Esta resolución obliga entonces a postergar cualquier acto sensible –sugerir una narrativa, confesar una idea, mostrar un secreto- a favor de poner en el centro el acto físico de dibujar. El ángulo de apoyo, la velocidad y longitud del trazo, la dureza del grafito, la apertura de las líneas, el uso de los blancos, la estratificación de los grises y, en un exceso pictórico, la acumulación de capas. Todo esto conforma el abanico de procedimientos gráficos, puestos al servicio de hacer aparecer fuerzas, intensidades, ritmos, interferencias, huellas de procesos en marcha, de objetos que acaban de desaparecer, de contornos que no terminan de cerrarse. El imperativo de la mano que los produce pareciera ser el de no dejar que la imagen se defina, ninguna, nunca, como si ceder a esa tentación fuera caer una vez más en la tierra de lo personal, de la anécdota, de las explicaciones subjetivistas. Y, no obstante, el dibujo, su tensión visionaria, su naturaleza coyuntural, dispuesta al accidente, supone siempre un tipo de negociación directa con el entorno inmediato. Frente a esta, la opción de Mariana Sissia es ejecutar una desapropiación, salvando no la consistencia del mundo, sino el contorno; no las imágenes sino las semejanzas, no la belleza, sino cierta belleza.

2017

Mental landscape XLI

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2018

Sedimentos XI

Grafito sobre papel.

300 x 200 cm

2011

Sin título

Grafito sobre papel.

120 x 140 cm

2010

Sistema plaza

Grafito sobre papel.

40 x 30 cm

2023

La conjunción

Miranda Bosch

Argentina

2010

Mental landscape V

Grafito sobre papel de arroz.

200 x 100 cm

2012

Dos VI

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2010

Crater

Grafito sobre papel.

17 x 24 cm

2012

Sin título III

Grafito sobre papel.

100 x 140 cm

2010

Sistema agua III

Grafito sobre papel.

36 x 48 cm

2013

Dos paredes

Centro Cultural Haroldo Conti

Buenos Aires

2013

Estudio II

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2012

Ejercicio V

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2012

Dos I

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2012

En otro mundo la belleza es extraña V

Grafito sobre papel

140 x 250 cm

2016

Mental landscape XXV

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2012

Dos VIII

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2014

Mental landscape XV

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2012

Dos IX

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2013

Mental landscape II

Grafito sobre papel.

50 x 70 cm

2017

Mental landscape XLVII

Grafito sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2017

Mental landscape LVI

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2012

Sin título II

Grafito sobre papel.

140 x 100 cm

2010

La geografía del mundo, Escenario de nuestras vidas

Por David Nahon

Existe una hipótesis que sugiere que todas las cosas del mundo están socialmente construidas. No solo el uso, la clasificación o el interés en ellas, sino ellas en sí mismas. Algo es en tanto he hablado de ello. Así, no solo soy receptor pasivo ni esclavo de mis pasiones, sino que activamente edifico estructuras para relacionarme. Digo para entender el mundo y mi experiencia en él. Construyo sistemas: una palabra encima de otra hasta formar un razonamiento que me ayude a pensarme en el universo. Una montaña de pensamientos y toda la vida dicha en palabras a modo de andamiajes, puntos de fuga y de llegada. De esta manera, Mariana Sissia proyecta sus dibujos a modo de capas geológicas. En el relato de sus esquemas se puede interpretar el esbozo de una biografía que presenta más de lo que disimula. Sus dibujos, realizados con extrema dedicación, parecen tallados en espacios yermos y vacíos. Cada átomo de su paisaje es la constitución de un mundo con sus depresiones, sus elevaciones imposibles y una escala atemporal e inhumana. Mariana esencialmente inaugura un mundo en sus escenarios o manifiesta el propio pronunciándose desde el título de su obra: “Sistemas de defensa de mí misma”. Pero, ¿Por qué ocultarse donde no hay nadie? Tal vez porque el espanto mas indescifrable es el que nos habita. Frente a nosotros, nos encontremos sin defensa posible, sin nada que decir. Y decir –justamente– es uno de los actos que mas descubiertos nos deja. Los dibujos de Mariana dicen con una potencia abrumadora. Donde parece que fuéramos a descubrir una metáfora, nos desafía una certeza absoluta. Un precipicio es un abismo, la misma cantidad de tierra que cabe en un orificio descansa al lado del mismo y entre dos montañas se precipita una trinchera donde es imposible protegerse. Aristóteles proponía que el objeto de la poesía es “imitar por medios diferentes”. Según él, la metáfora es “lo único que uno no puede tomarle a otro”. Bajo ese principio, Mariana traza para sí misma un relato de su vida. Fija una parte de su historia, la modifica. Inventa –en ese ejercicio– una suerte de identidad que la protege de la intemperie de la memoria y finalmente dibuja. Y en sus dibujos nunca hay cielo ni estrellas. Su universo es árido a sobrecogedor pero siempre hay una posibilidad –un trampolín, un tobogán, caballetes– distintos dispositivos que proponen oportunidad y riesgo al mismo tiempo. Puede que en sus composiciones estos objetos sean el otro, entidad y respuesta a los temores de Mariana. El paraíso, dice la filosofía Zen, es aquí mismo. Igual pensamiento nos permitiría sospechar que el infierno también. Exploremos la atmósfera de las obras de Mariana a sabiendas de que, el arte, es también estrategia para vencer el horror y conquistar la belleza del instante en el cual la felicidad, parece ser un episodio posible.

2015

Estudio I y II

Grafito sobre papel.

29.7 x 45 cm

2012

Dos XI

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2010

Sistema vacío

Grafito sobre papel.

42 x 56 cm

2020

Mental landscape LVIV

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

100 x 66 cm

2012

En otro mundo la belleza es extraña VI

Grafito sobre papel

140 x 250 cm

2009

Sistema cueva

grafito sobre papel

24 x 32 cm

2018

Sedimentos VIII

Grafito sobre papel.

200 x 150 cm

2009

Pozo

Grafito sobre papel.

17 x 24 cm

2010

Sistema casa II

Grafito sobre papel.

25 x 35 cm

2010

Sistema puente

Grafito sobre papel.

17 x 24 cm

2017

Inacabada III

Grafito sobre papel.

69 x 98 cm

2010

Sistema para uno

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2011

Day is done

Grafito sobre papel.

140 x 100 cm

2011

Dibujos recientes

Galería The Mission

Chicago

2011

Skatepark

Grafito sobre papel.

40 x 30 cm

2009

Sistema refugio

grafito sobre papel

24 x 32 cm

2012

Sin título I

Grafito sobre papel.

2009

Pozo II

Grafito sobre papel.

24 x 32 cm

2014

Mental landscape inicio

Grafito sobre papel de arroz.

250 x 70 cm

2009

Dos cavernas

Dos cavernas

24 x 32 cm

2014

Mental landscape XIII

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2015

Estudio III y IV

Grafito, pastel, cera y betún sobre papel.

21 x 29.7 cm

2017

Mental landscape XLV

Grafito sobre papel de arroz.

100 x 66 cm

2017

Mental landscape XXXIX

Grafito sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2015

Mental landscape VIII

Grafito sobre papel de arroz.

200 x 300 cm

2012

Dos X

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2014

Mental landscape VI

Grafito sobre papel.

90 x 140 cm

2017

Mental landscape XLIII

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2017

Mental landscape LIII

Grafito sobre papel de arroz.

42 x 60 cm

2010

Sistema plaza III

Grafito sobre papel.

40 x 30 cm

2010

Sistema tobogán

Grafito sobre papel.

150 x 200 cm

2018

Mental landscape LV

Grafito sobre papel de arroz.

160 x 110 cm

2009

Sistema caverna

grafito sobre papel

35 x 35 cm

2018

Sedimentos IX

Grafito sobre papel.

200 x 150 cm

2019

Ciclorama

Usina del Arte

Buenos Aires, Argentina

2017

Mental landscape XLVI

Grafito sobre papel de arroz.

100 x 66 cm

2012

Dos II

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2010

Sistema óseo

Grafito sobre papel.

21 x 29 cm

2018

Sedimentos XV

Grafito sobre papel.

80 x 55 cm

2017

Inacabada IV

Grafito sobre papel.

69 x 98 cm

2023

Sedimentos XXVII

Grafito sobre papel.

100 x 70 cm

2021

Mental landscape LVIX

Grafito sobre papel.

140 x 200 cm

2018

Mental landscape LIV

Grafito sobre papel de arroz.

200 x 150 cm

2010

Sistema pozo IV

Grafito sobre papel.

17 x 22 cm

2012

Dos V

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2016

Mental landscape XXII

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

2009

Sistema agua II

Grafito sobre papel.

25 x 35 cm

2010

Sistema casa III

Grafito sobre papel.

16 x 23 cm

2010

Sistema plaza II

Grafito sobre papel.

40 x 30 cm

2017

Ser

Grafito sobre papel.

100 x 70 cm

2017

Estelar

Grafito sobre papel.

100 x 140 cm

2013

Mental landscape IV

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2017

Inacabada I

Grafito sobre papel.

98 x 69 cm

2014

Mental landscape X

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2018

Sedimentos XIX

Grafito sobre papel.

200 x 70 cm

2017

Mental landscape XLVIII

Grafito sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2017

Mental landscape XXXVII

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2016

Mental landscape XXIX

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

129 x 97 cm

2016

Mental landscape XXIV

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

129 x 97 cm

2010

Sistema tobogan II

Grafito sobre papel.

90 x 180 cm

2011

Skatepark II

Grafito sobre papel.

42 x 56 cm

2018

Sedimentos XXII

Grafito sobre papel.

100 x 70 cm

2012

PERFIL

Por Alejo Ponce de León

Si bien no tan románticas como el trabajo de la Volcano School (un improbable grupo de pintores que se radicaron en Hawái durante la segunda mitad del siglo XIX con la intención de retratar algunas emocionantes erupciones volcánicas), los dibujos de Mariana Sissia se inscriben también en cierta tradición que adscribe un potencial dramático a lo mineral. Una aptitud técnica incomparable puesta al servicio de las excavaciones, las grietas y las fallas, iguala al fruto de su labor con los gráficos de estudio que producen ciertas disciplinas científicas como la estratigrafía y la topografía. Y a pesar de que la artista se empeñe en sembrar trampas y desvíos sobre sus paisajes, la capacidad intrínseca de contención de información gráfica que ostentan los vuelve igual de confiables que cualquier fotografía satelital. Luego de haber cursado su licenciatura en pintura en la Universidad de Rosario, sobrevino en la vida de Sissia un período traumático de adaptación a la vida en Buenos Aires que dio como resultado Sistema de defensa de mí misma, serie de trabajos con la que irrumpió en la escena de arte porteña en el año 2009. Este conjunto de dibujos en grafito profusamente detallados muestra porciones aisladas de terreno; fosas de una profundidad incalculable; sitios de excavación acordonados; islotes de tierra cortados transversalmente para revelar conductos subterráneos. Es, en resumidas cuentas, una colección de incisiones sobre la superficie del paisaje, hechas con el fin de anular la intrusión de cualquier elemento amenazante para el confort emocional. Las obras se sienten distantes e inexpresivas, a tono con la severidad de su técnica y la jerga lacónica, levemente sarcástica, que emplea para designar a las distintas posiciones de su sistema de defensa. Sin embargo, un área de intimidad y flaqueza se evidencia en la carga simbólica que los trabajos encierran, representada por la aparición de elementos que no encuentran su razón de ser en un entorno aparentemente desolado. Toboganes que recorren con dedicación las escarpas para desembocar en pozos. Un subibaja anulado, que no puede cumplir su función natural a causa de un montículo de tierra que se lo impide. Sissia le da un tratamiento a la las extensiones terrestres hasta convertirlas en campos de juego para un espíritu pasivo-agresivo. Son panoramas estériles, pero trastocados de manera tal que un cierto viso de rencor y recelo los atraviesa. La efectividad de estos cepos está por comprobarse, ya que ningún personaje, animal o humano aparece merodeando; quizá hayan caído en desuso durante épocas de paz y no volvieron a ser necesarios. La pieza central de la serie, Trinchera, supera los 4 metros de longitud y representa de manera casi facsimilar un paraje rocoso en panorámica en el que es imposible no detenerse al menos un par de minutos. Trinchera resume el pleno alcance de la labor de Sissia, a la vez que lo magnifica hasta un límite vertiginoso. Para la artista acabó siendo una especie de revelación: al encontrarse frente una pieza tan minuciosamente construida, comienza a prestar mayor atención a los detalles que componen las distintas zonas de sus dibujos y se propone sondearlos para capitalizar su valor estético. Así, se centra en los fragmentos y en esos fragmentos labra la abstracción. Invirtiendo cabeza abajo los paisajes o sobredimensionando algunos pequeños elementos, empieza a darle forma a un mundo de geometría geológica casi fractal. Esta tendencia se asienta durante 2011, año en el que es seleccionada para formar parte del programa de artistas de la Universidad Torcuato di Tella y, a partir del intercambio que se genera en espacios de clínica, su obra comienza a tomar otro volúmen; a separarse de su carácter ilustrativo para cargarse de un temple más expresivo. Como dato curioso, durante esta época la artista dice haber escuchado mucho el Five leaves left de Nick Drake, un disco de producción rudimentaria, con arreglos tenues y un sonido dislocado que se levanta como contrapunto interesante frente a la precisión y los rasgos densos que aparecen en los trabajos de Sissia. En el tiempo muerto entre esta transición de objetivos, se aventura brevemente al videoarte y entrega una pieza de corta duración denominada Excavación 1: monumento introspectivo. En ella puede verse a un dúo de excavadores en un campito bajo un cielo gris, removiendo tierra dentro de un espacio cuidadosamente delimitado con cinta de medir para que forme la palabra “YO”. Aunque el video termina antes de que al proceso le llegue su conclusión, la obra es proyectada junto a una fotografía que retrata el aspecto final del vaciado, ahora sin los trabajadores ni las herramientas de agrimensura. En esta acción de llevar a un plano tridimensional las fantasías de extracción que aparecen en sus dibujos, Sissia se inscribe de un modo más directo tanto en la corriente del Land Art –quizá con Michael Heizer como elemento de referencia más cercano–, así como también en los procesos performáticos y de documentación que la arriman tímidamente al trabajo de Francis Alÿs. Más recientemente, una mayor compenetración con el acto físico de dibujar la lleva a realizar excursiones formales en las que ensaya variables sobre la operación en sí misma, apelando a giros drásticos en su manera de ejercer con el grafito presión sobre el papel; reformando la velocidad del trazo y el eje de inclinación de sus herramientas. El método prevalece por sobre los conceptos y los planes definidos previamente. Los resultados de este vuelco son abstracciones y juegos de producción que la artista relaciona de alguna manera con el método surrealista. Instigando una movilidad aguda en los sectores de mayor densidad cromática, lo firme del terreno empieza a desmaterializarse; se vuelve vago y más vago hasta que alcanza un estado de sublimación. Variaciones de una rara especie de expresionismo tecnificado. En el breve texto que sirvió de acompañamiento a Río de las tres rutas, la muestra que Sissia compartió con Nicolás Sarmiento en el año 2010, Eduardo Stupía afirma que su trabajo aparece liberado “de todo asunto o anécdota que no sea aquel que no provenga de los intersticios de su acción en la práctica”. Es razonable pensar que esa autosuficiencia siga siendo fuente de ambiciosos proyectos plásticos en un futuro. Al mismo tiempo, sería apropiado esperar que la artista pueda poner su virtuosismo al servicio de formas superiormente articuladas de expresión, sean éstas hiperlegibles y transitables por siempre, o complejas hasta abreviar la sustancia del aturdimiento.

2017

Mental landscape L

Grafito sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2016

Mental landscape XXX

Grafito sobre papel de arroz.

78,5 x 56,5 cm

2018

Sedimentos XVIII

Grafito sobre papel.

80 x 55 cm

2009

Sistema andamio

Grafito sobre papel.

17 x 24 cm

2017

Mental landscape LVII

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2013

Mentalista

Por Marcelo Galindo

Una potencia plana. Una densidad espectral de potencia plana. Una densidad más expandida, menos expandida (más o menos expandida), pero siempre en un plan de extensión. Una cancha de basquet con todos los jugadores acostados boca arriba y en apariencia sin hacer ningún movimiento. ¿Están completamente quietos? Eso es lo que parece. (¿Están en un descanso, en un entretiempo? No podemos estar seguros de eso) Nosotros como público tratamos de localizar la pelota. La pelota está envuelta en un paño de seda. (Atrás hay una ventana abierta. Una ventana sin vidrios por la que no entra el más leve sonido.) La pelota está escondida y los jugadores yacen inexplicablemente quietos tratándose de un torneo de basquet. Pero si enfocamos con la cámara y hacemos un zoom tendríamos una visión reveladora: los jugadores se abandonan a pequeños placeres, mueven los ojos en forma de círculo y acarician con la yema de los dedos el parquet. Despacio y redondito. Inscriptos bajo este signo: La mitad de energía En la vida
Varias veces repetida


(Ese es el mantra que se repiten internamente) El público puede ser que empiece a emprender la retirada. Y tiene que quedar bien claro: a estos basquetbolistas no les interesa atraer a nadie ni mucho menos convencernos de que lo que hacen tiene que ser entretenido para todos. Así que si alguien se queda. Si pasan los días y alguien persiste en la observación de este juego casi imperceptible, los jugadores giran la cabeza 25 grados, hacen un guiño hacia la tribuna y aquel que era parte del público pasa a formar parte del equipo. Así se desplazan. Densidades espectrales dentro de un juego sectario. Una multitud de insectos diminutos en una hoja de parra. Cada uno una milésima parte de un milímetro. La hoja de parra cubierta de insectos de un lado. Del otro lado completamente desnuda. ¿Porque se ubicaron en esa cara? Porque eligieron esa hoja? ¿Porque es tán difícil entender que es lo que están haciendo? ¿Están comiendo? ¿Están tomando sol? –Estamos calientes!– dice el más pequeñito. –Estamos tomando sol! Nosotros estamos acá por otros motivos –contesta una voz– Somos científicos!. Tenemos un microscopio!. Si no hay movimiento, si seguimos sin entender porque están todos juntos y mirando para el mismo lado no nos importa! Y si no llegamos a ninguna conclusión o llegamos a una conclusión equivocada, tampoco nos importa!. No tenemos ni teoría ni preparación suficiente para construir una hipótesis y no nos importa. No nos importa nada!. Lo único que queremos es ver esa imagen amplificada!

2017

Mental landscape XXXVI

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2017

Mental landscape XLII

Grafito sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2016

Mental landscape XXXII

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

97 x 200 cm

2016

El valle de la luna

Grafito sobre papel

140 x 500 cm

2013

Mental landscape

Grafito sobre papel de arroz.

70 x 250 cm

2010

Sistema para dos

Grafito sobre papel.

36 x 48 cm

2012

En otro mundo la belleza es extraña

Grafito sobre papel.

140 x 250 cm

2013

Mental landscape IX

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2017

Mental landscape XLIX

Grafito sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2018

Sedimentos X

Grafito sobre papel.

300 x 200 cm

2013

Sin título V

Grafito sobre papel.

200 x 140 cm

2010

Trinchera

Grafito sobre papel.

140 x 400 cm

2011

Laberinto

Grafito sobre papel.

40 x 30 cm

2017

Mentallandscape XLIV

Grafito sobre papel de arroz.

207 x 100 cm

2017

Mental landscape LI

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2009

Sistema pared

Grafito sobre papel.

17 x 24 cm

2023

Sedimentos XXV

Grafito y pigmento sobre papel.

70 x 50 cm

2009

Sistema trinchera II

Grafito sobre papel.

24 x 32 cm

2012

Dos IV

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2017

Mental landscape XL

Grafito sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2015

Mental landscape

The mission

Chicago, EEUU

2014

Mental landscape XIV

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2012

Dos III

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2016

Mental landscape XXIII

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

97 x 200 cm

2010

Sistema Montaña

Grafito sobre papel.

52 x 42 cm

2018

Sedimentos XX

Pigmento sobre papel.

80 x 55 cm

2016

Mental landscape XXVIII

Grafito sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2016

Mental landscape XXVI

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2013

Estudio III

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2017

Mental landscape XXXVIII

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

43 x 31 cm

2010

Sistema casa

Grafito sobre papel.

25 x 35 cm

2012

Sin título IV

Grafito sobre papel.

140 x 100 cm

2012

Dos VII

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2010

Mental landscape XVI

Grafito sobre papel de arroz.

144 x 220 cm

2013

Estudio I

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2016

Mental landscape XXI

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

80 x 57 cm

2010

Sistema casa IV

Grafito sobre papel.

36 x 48 cm

2014

Mental landscape XII

Grafito sobre papel de arroz.

36 x 120 cm

2018

Sedimentos XIV

Grafito sobre papel.

80 x 60 cm

2010

Sistema crater

Grafito sobre papel.

16 x 16 cm

2009

Sistema pozo

Grafito sobre papel.

17 x 20 cm

2011

Dos rocas

Grafito sobre papel.

29.7 x 21 cm

2011

Dos volcanes

Grafito sobre papel.

2017

Mental landscape XXXV

Grafito y grafito de color sobre papel de arroz.

64 x 50 cm

2012

Dos XII

Grafito sobre papel.

21 x 26 cm

2017

Mental landscape LII

Grafito sobre papel de arroz.

78 x 57 cm

2013

Estudio IV

Grafito sobre papel.

30 x 40 cm

2010

Río de las tres rutas

Por Eduardo Stupía

Mariana Sissia y Nicolas Sarmiento pertenecen a ese raro conjunto de artistas –aunque quizás no tan raro en el contexto del arte joven contemporáneo local– cuyo apego estricto, y de enorme rigurosidad técnica y metodológica, a la minuciosidad de la factura, les aporta por un lado la imprescindible densidad material en los usos e interrogantes de sus lenguajes, y a la vez los libera de todo asunto o anécdota que no sea aquél que, de un modo u otro, no provenga de los intersticios de su acción en la práctica. Sissia revela a primera vista una afinidad con cierta iconografía de manuales de geología, geografía o botánica, lo cual enseguida se enrarece por la incipiente anormalidad de sus construcciones tan aparentemente lógicas y sólidas. El virtuosismo de su elaboración tonal, y el equilibrio íntimo con el que combina artificio y naturalidad confluyen en un dibujo de silenciosa seducción, de misteriosa potencia. Sarmiento registra y detecta, lo cual equivale a decir que inventa, las manifestaciones proteicas de una energía gráfica que puede desplegarse con la rispidez de una suerte de proto-escritura primaria como con la delicada palpitación de la mancha y la aguada. Su inagotable sistema tiene la aridez de aquello que se propone como puro cuerpo de linea y plano ilegibles, y a la vez la luminosidad de algo que de repente se abre ante nuestros ojos con la magnificencia de un relato fastuoso.

2011

Skatepark I

Grafito sobre papel.

42 x 56 cm

2012

Composición II

Grafito sobre papel de arroz.

90 x 70 cm

2016

Mental landscape XX

Grafito sobre papel de arroz.

76 x 46 cm

2009

Sistema agua I

grafito sobre papel

24 x 32 cm

2013

Sin título VI

Grafito sobre papel.

200 x 140 cm

2010

Conocer, dominar, controlar, avasallar

Por Viviana Fischler

Lo desconocido suele seducir al ser humano, e impulsa la exploración como modo de conocer el objeto de seducción. Emprender la aventura del conocimiento de dicho objeto, implica el viaje por un territorio, que cada cual realiza a su manera. Esa manera tiene que ver, con los modos de ser del explorador y del científico, aunque hay algo más que hay que tener en cuenta. Es ese algo que comprende, ya no sólo el estilo personal del aventurero, sino las distintas etapas de reconocimiento que ciertos territorios suelen requerir de quien explora. Para ello, hay que adaptar lo que suele mencionarse como “el estilo personal”, a las necesidades y exigencias del estado de la cuestión, sin olvidar los fines para los cuales el abarcamiento total del territorio se hizo necesario. De este modo, se puede conocer un mismo objeto y abarcarlo en su totalidad, pero de diferente manera. Esta diversidad es, en definitiva, la que contribuye a enriquecer lo conocido desde múltiples perspectivas. Cada una aporta lo suyo, y tanto si anula o no a la otra, siempre agrega algo. Dos formas distintas de representar un territorio que puede fantasearse como el mismo o no, de lo que resultan tres posibles maneras de abordarlo y conocerlo. Así es como pueden apreciarse, individual o conjuntamente, las obras de Nicolás Sarmiento y Mariana Sissia. Los dos artistas que participan compartiendo espacio, en la muestra que hasta principios de marzo, se exhibe en una de las salas del Centro Cultural Recoleta. Los paisajes propuestos por Sarmiento, son dibujos en los que el predominio de la mancha y la aguada, generan distintos niveles de profundidad. Los que a veces, se ven interrumpidos, por algunas líneas ilegibles que no terminan de definir el contorno de lo que más allá, parece perfilarse. Todos parecen haber sido realizados expeditivamente, resueltos con la velocidad del gesto enérgico. Como si hubiera una especie de urgencia por registrar, para no perder nada de todo cuanto aparece en el recorrido de ese territorio. Como si en el recodo del tramo siguiente, existiera la amenaza latente que varíe la percepción del mismo, revelando a los ojos algo inesperadamente maravilloso o tenebroso. Tal vez el posible encuentro con un otro, que no se alcanza a percibir –aunque se intuye–, entre los claros y oscuros que la técnica del artista logra esbozar con su estilo, para estimular el avance entre los vericuetos de esos lugares extraños. Los paisajes de Sissia, en cambio, revelan un virtuosidad en el manejo del dibujo con lápiz. En ellos pueden apreciarse un elaborado trabajo tonal, además de una exquisita minuciosidad –casi decorativista– en la plasmación de hasta el más ínfimo detalle. A estas cualidades, hay que sumar el exquisito trabajo de luces y sombras, que contribuyen a otorgarle a sus dibujos, la densidad material donde es necesaria. Algo que a la levedad del lápiz le sería imposible, sin la rigurosidad de una técnica casi rayana en la descripción científica. De esta manera, sus paisajes parecen casi calcados de una fotografía. Todos han sido elaborados, desde un punto de vista apenas más elevado que el del observador, por lo que recuerdan el estilo utilizado por algunos de aquellos artistas viajeros, de hace más de dos siglos, para dar cuenta de la exacta topografía de un lugar, para su reconocimiento. Al igual que ellos, la artista informa de espacios perfectamente identificables, en los que se revela la presencia del hombre, aunque su figura no haya sido dibujada. Los rastros de las acciones que sólo él es capaz de realizar, junto a algunas herramientas utilizadas para esas tareas (en algunos casos), son las que narran su perfecto dominio de aquello explicitado. Sarmiento y Sissia, cada uno a su manera, proponen una ruta particular a seguir, para recorrer el mismo río. ¿Cuál sería entonces, la tercera vía a la que el título de la muestra alude? Tal vez, y sólo tal vez, sea el relato de la historia de la conquista del hombre de uno, entre tantos territorios de la Tierra. Y en ese relato, como si de una línea del tiempo se tratara, Sarmiento y Sissia, representan dos diferentes momentos de la narración. El primero, a veces más y otras menos, aparece nebuloso y caótico. Una especie de primera incursión en un territorio agreste, salvaje, y virgen. Del que no se sabe, aún, a ciencia cierta, qué es lo que se ve cuando se mira. El segundo, en cambio, ya por fin estudiado e investigado, tanto en sus aspectos geográficos, geológicos y hasta botánicos, se encuentra perfectamente ordenado, permitiendo reconocer y nombrar cada una de las cosas que aparecen en él. Da cuenta de nuevas incursiones, al mismo tiempo que denuncia la intervención del hombre en él.

2016

Mental landscape XIX

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

52 x 42 cm

2016

Mental landscape XVIII

Grafito y lápiz de color sobre papel de arroz.

70 x 180 cm

2018

Sedimentos XII

Grafito sobre papel.

100 x 70 cm

2012

Composición I

Grafito sobre papel.

50 x 50 cm