LA GEOGRAFÍA DEL MUNDO, ESCENARIO DE NUESTRAS VIDAS
LA GEOGRAFÍA DEL MUNDO, ESCENARIO DE NUESTRAS VIDAS POR DAVID NAHÓN PDF


Existe una hipótesis que sugiere que todas las cosas del mundo están socialmente construidas. No solo el uso, la clasificación o el interés en ellas, sino ellas en sí mismas. Algo es en tanto he hablado de ello. Así, no solo soy receptor pasivo ni esclavo de mis pasiones, sino que activamente edifico estructuras para relacionarme. Digo para entender el mundo y mi experiencia en él. Construyo sistemas: una palabra encima de otra hasta formar un razonamiento que me ayude a pensarme en el universo. Una montaña de pensamientos y toda la vida dicha en palabras a modo de andamiajes, puntos de fuga y de llegada. De esta manera, Mariana Sissia proyecta sus dibujos a modo de capas geológicas. En el relato de sus esquemas se puede interpretar el esbozo de una biografía que presenta más de lo que disimula. Sus dibujos, realizados con extrema dedicación, parecen tallados en espacios yermos y vacíos. Cada átomo de su paisaje es la constitución de un mundo con sus depresiones, sus elevaciones imposibles y una escala atemporal e inhumana. Mariana esencialmente inaugura un mundo en sus escenarios o manifiesta el propio pronunciándose desde el título de su obra: “Sistemas de defensa de mí misma”.

Pero, ¿Por qué ocultarse donde no hay nadie? Tal vez porque el espanto mas indescifrable es el que nos habita. Frente a nosotros, nos encontremos sin defensa posible, sin nada que decir. Y decir –justamente– es uno de los actos que mas descubiertos nos deja. Los dibujos de Mariana dicen con una potencia abrumadora. Donde parece que fuéramos a descubrir una metáfora, nos desafía una certeza absoluta. Un precipicio es un abismo, la misma cantidad de tierra que cabe en un orificio descansa al lado del mismo y entre dos montañas se precipita una trinchera donde es imposible protegerse.
Aristóteles proponía que el objeto de la poesía es “imitar por medios diferentes”. Según él, la metáfora es “lo único que uno no puede tomarle a otro”. Bajo ese principio, Mariana traza para sí misma un relato de su vida. Fija una parte de su historia, la modifica. Inventa –en ese ejercicio– una suerte de identidad que la protege de la intemperie de la memoria y finalmente dibuja. Y en sus dibujos nunca hay cielo ni estrellas. Su universo es árido a sobrecogedor pero siempre hay una posibilidad –un trampolín, un tobogán, caballetes– distintos dispositivos que proponen oportunidad y riesgo al mismo tiempo. Puede que en sus composiciones estos objetos sean el otro, entidad y respuesta a los temores de Mariana.
El paraíso, dice la filosofía Zen, es aquí mismo. Igual pensamiento nos permitiría sospechar que el infierno también. Exploremos la atmósfera de las obras de Mariana a sabiendas de que, el arte, es también estrategia para vencer el horror y conquistar la belleza del instante en el cual la felicidad, parece ser un episodio posible.

Buenos Aires, 2010